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El Museo de la Música en Guaynabo se le dedica al líder del Gran Combo de Puerto Rico

Honrar a quien con dignidad intachable ha mostrado al mundo la estampa del buen puertorriqueño, de la música, del talento de nuestra gente, es honrar a un pueblo.

Esa ha sido la consigna desde que se comenzó a construir el Museo de la Música en Guaynabo, que se le dedica al pianista y director de El Gran Combo de Puerto Rico, el maestro Rafael Ithier.

El recinto, completamente interactivo, que se construyó a un costo de $14 millones, forma parte de la niñez del virtuoso. Ahí, en la escuela Román Baldorioty de Castro  fue donde Ithier cursó del primero al octavo grado, y son muchos los recuerdos que lo atan a esa estructura.

“No tengo palabras adecuadas para decir lo que uno siente cuando pasan estas cosas. ¿Quién pensaría que le iban a poner mi nombre a un museo en la escuela que me gradué de octavo grado en 1941? Es una emoción bastante violenta para mí… soy muy sentimental y me acuerdo de todas esas cosas bonitas que me pasaron ahí. Acepto con mucha humildad que el alcalde se empeñe en dedicarme ese museo grandioso porque sé que no viene de un político sino de un amigo, y eso significa mucho para mí”, compartió el salsero con El Nuevo Día.

Durante un paseo por los salas,  el salsero revivió grandes momentos de su adolescencia.

“Me dieron un tour muy bonito que me trajo tantos recuerdos que no sé cómo explicar la emoción que sentí. Quise estudiar un poco más de octavo grado pero era época de miseria. Tenía 15 años en aquel entonces y tocaba un poquito de guitarra,  y quería seguir haciendo las maldades propias de un muchacho de esa edad. Yo vivía solo con mi mamá, la que todavía adoro, Mérida Natal. Mi papá (Nicolás Ithier) había muerto cuando yo tenía 8 años, y quise ayudar a mi madre pues ella hizo muchos sacrificios por nosotros. Me fui a tocar con un grupito que formamos en el Barrio Monacillo de Río Piedras, El conjunto Hawaiano, y me encariñé con la música. Después de grande quise estudiar administración comercial  pero el vicio de la música pudo más que la razón”.

Ithier es un pianista autodidacta; su  hermana quiso estudiar piano y una amiga le regaló uno viejo, pero al ella irse a estudiar no mostró más interés. “Me puse a darle cantazos al piano y así seguí... Cuando vi todo esto pensé en los muchachos de ahora, y en  que si yo hubiese tenido esa oportunidad a lo mejor hubiera sido un gran músico, pero creo que lo soy”.

En la inauguración, aún sin fecha, Ithier, de 90 años, estará acompañado de su esposa, sus siete hijos, y sus  3 nietos y 4 biznietas.

“Vivo con mi pasado, nunca se me va a olvidar, porque yo me superé. Lo digo con orgullo y dando gracias a Dios porque con dignidad, respeto y responsabilidad llegué hasta aquí. Si la juventud usa estas herramientas  con responsabilidad sería  una satisfacción para mí, sería el legado más grande que dejaría a mi país y a los jóvenes”.

El productor Pedrito Muñiz realizó el vídeo que cierra el recorrido que realizarán los visitantes por las siete salas en los dos pisos del museo.

“Lo que buscamos es que el espectador tenga la experiencia de que Rafa le cuente su historia, así que vamos a tener pantallas que van a cubrir todo el espacio de la sala. Será una experiencia a 360 grados, en que las personas van a sentir que están con Ithier en esa narrativa alrededor de la historia de El Gran Combo, incluso habla de cosas personales, hasta terminar con una canción en vivo  para que la gente se vaya contenta”, comentó el ganador de varios Emmy.

Alberto Soto, de Artegráfiko, y su equipo fueron los encargados de  la decoración, desarrollo, investigación y de levantar la musicografía.

“Va a ser un museo completamente interactivo donde levantamos y discutimos información de todos los temas de la música en Puerto Rico que podrán disfrutar mediante el uso de tabletas multitáctiles como guías personales que se le facilitarán al público a la entrada”, indicó Soto.

Ejemplo de esto es la Sala 2 que toca   el origen de los instrumentos más populares en la Isla. Otros espacios abarcan desde la música clásica, los coros, las tunas, la música de cámara “y de ahí brincamos a lo que es la música romántica desde Bobby Capó hasta Pedro Capó, unidos abuelo y nieto, a través de la tecnología, así como también tenderemos a Ednita, Yolandita y Luis Fonsi entre otros artistas”.

La parte de música bailable como la salsa, el merengue, la guaracha y la cumbia es la sala más divertida. “Un maestro virtual enseñará a bailar a los interesados en conocer la bomba, la plena y la salsa, esos tres géneros”.

“Mientras que la Sala contemporánea es donde se discuten otros temas tan importantes como es la música sacra, la  infantil, el rock, la electrónica,  sucesivamente”, agregó el experto.

Para Héctor O’Neil,  alcalde de Guaynabo,  este proyecto representa la etapa final de  14 años en el desarrollo del Centro cultural que consta del Teatro de Bellas Artes,  la Escuela de Bella Artes y el Centro de Bellas Artes en que se invirtió $160 millones.

“Queremos dar a conocer al turista que visita la Isla lo que es la música puertorriqueña, y que los estudiantes de las escuelas conozcan los nombres de quienes hicieron historia en nuestra música”.

Fuente

www.elnuevodia.com

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