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Tal y como se anunció, el espectáculo permitió que cada uno de los cantantes se luciera en solitario.

Frente a un público ávido de evocar la época en la que la salsa romántica se apoderó de las ondas radiales del país, los cantantes Jerry Rivera y Eddie Santiago realizaron recorrido por sus éxitos más recordados durante el concierto “Los Reyes de la Salsa” que se escenificó ayer, sábado, en el Coliseo de Puerto Rico José Miguel Agrelot, de San Juan.

Tal y como se anunció, el espectáculo permitió que cada uno de los cantantes se luciera en solitario. No fue hasta el final, que ambos se unieron para despedir al público.

La jornada salsera comenzó cerca de las 9:15 p.m. con un vídeo en el que se mostraba a un Jerry Rivera envejecido mientras era entrevistado por una joven reportera. Estos cortos vídeos, que pretendían aportar jocosidad al espectáculo pero que no contribuyeron en nada, se repitieron en varios momentos durante el segmento del intérprete del éxito “Cara de niño”.

Rivera reunió lo mejor de sus clásicos en ocho canciones, muchas de ellas unidas en popurrís. Así la cosas, el público disfrutó de canciones como la ya mencionada “Cara de niño”, “No hieras más mi vida”, “Vuela muy alto”, “Esa niña”, “Nada sin ti”, “Casi un hechizo”, “Amores como el nuestro” y “Me estoy enamorando”, entre otras.

Durante su segmento, también le rindió tributo al salsero Frankie Ruiz, entonando pedazos de las canciones “La cura”, “Desnúdate mujer” y “Mi libertad”, todas contenidas en el proyecto que tituló “Canto a mi ídolo”, grabado en 2003. De hecho, este tributo fue muy bien recibido por el público, que lo premió con un sonoro aplauso.

Rivera contó invitados especiales, como Jorge Villamizar, quien cantó “Mi primer millón”. También invitó a sus hermanos Edwin y Saned Rivera y a su papá, Edwin “Pino” Rivera.

El segundo turno al bate, lo tuvo Santiago, quien subió a la sobria tarima pasadas las 11:00 p.m. Su entrada fue anticlimática, pues nadie se esperaba que fuera a comenzar a cantar. Sin embargo, en cuanto el público se percató que la función comenzaba, volvió a sus asientos.
Ahí no permanecieron por mucho tiempo, porque a los pocos acordes del éxito “Todo empezó”, se volcaron a la parte trasera del área de arena para bailar. Ese patrón continuó a través de toda esa parte de la velada, en la que el cantante de 62 años entonó temas conocidísimos como “Qué locura”, “Lluvia”, “Tú me haces falta”, “Antídoto y veneno” y “Me fallaste”.

Muchas de estas canciones fueron coreadas por el público, como las ya mencionadas “Lluvia” y “Tú me haces falta”, en las que el cantante pudo darse el lujo de guardar silencio para que los presentes las cantaran.
Santiago también llevó una invitada especial, su hija Edith Santiago. La joven, que según explicó el salsero busca entrar en el mundo del espectáculo, entonó “Ay, qué calor”. La chica, que tiene un estilo parecido al de La India, no se escuchó con claridad, debido a que el sonido de la orquesta fue más fuerte.

El cantante, que  conversó brevemente con el público entre tema y tema, volvió a la tarima al ritmo de un potpurrí en el que honró diversos géneros musicales y cantantes, como Mon Rivera con “Karakatis-ki”, a Ismael Rivera con “Maquinolandera”, a Celia Cruz con “A papá”, al Gran Combo con “El Jala Jala”, a Richie Ray y Bobby Cruz con su “Sonido Bestial” y a Willie Colón y Héctor Lavoe con “Che Che Cole”. Cerró ese segmento con “Yo soy boricua” y “Preciosa”.

Tras despedirse del público, y luego que los presentes lo aclamaran, regresó para cantar “Tú me quemas”, éxito en el que lo acompañó Rivera. La función cerró cerca de las 12:30 a.m.
Hay que destacar, que Santiago logró animar más a la concurrencia que su contraparte. No empece a que comenzó más tarde y a que llevó el espectáculo con rapidez, más público se paró a bailar con todos sus números. En un momento, la parte de atrás del área de arena se abarrotó de bailadores que se movían al ritmo de su música. También hay que decir, que la orquesta que acompañó al “Rey de la Salsa Romántica”, como se le conoció en su momento de gloria, sonó más potente.

Al final, el público salió complacido de una velada en la que recordaron una época musical y pudieron cantar y bailar a sus anchas.

Fuente

Primera Hora

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