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Fue un ambiente de salsa y jolgorio su concierto en la Isla.

Como que estaba en su casa. Marc Anthony entró casual a su encuentro esta noche en el Coliseo de Puerto Rico y mantuvo un encuentro cercano con sus admiradores en un espectáculo en el que lo familiar no hizo que dejara de lucir su imponente capacidad vocal ni su característico histrionismo sobre el escenario.
Antecedido por Gente de Zona, que ya había calentado los ánimos entre el público que copó el estadio, el artista comenzó cantando “La Gozadera” caminando entre la audiencia para entonces subir a la tarima 360 grados que se ubicó en el medio de la arena. Una vez allí, se desplazó por los cuatro lados, dejando que de cada esquina pudieran verlo. Fue un ambiente de salsa y jolgorio, y de una cercanía que se evidenció las veces que dejó libre el micrófono para que la audiencia cantara, en cada momento que posó para fotografías y tomó tragos que les ofrecieron fanáticas, y en los intercambios de besos y guiños que mantuvo con ellas durante todo el concierto.
Sus primeros temas fueron de sus clásicos, Valió la pena, Y hubo alguien y Hasta ayer.
“Por fin aquí en mi querido Puerto Rico”, dijo como saludo. “Me estoy dando cuenta de que a veces uno tiene que vivir alejado de ciertas cosas para apreciarlas como los aprecio yo a ustedes y a esta Patria”, celebró. Y como cada mención al terruño de uno es como una cosquillita de orgullo en el pecho, el público le devolvió el saludo con una extendida ovación.
El cantante continuó con su repertorio haciendo de cada tema una oportunidad para que sus músicos se lucieran, como lo consiguió en el violín Eddie Venegas. Las oportunidades para sostener notas y demostrar la inmensa capacidad de sus pulmones tampoco faltaron ni en la parte que dedicó a baladas, entre las que incluyó algunas que otros maestros de la música latina han hecho famosas. Con la compañía siempre del coro de la audiencia, cantó partes de Abrázame muy fuerte, Ahora quién, Y cómo es él.
“Un poquito de todo”, sería la muestra que ofrecería en la noche, según anunció. “Lo viejo, lo nuevo, lo malo…”.
Entonces pidió la ayuda de las mujeres asistentes para entonar el tema que hizo en uno de sus dúos más famosos, “una canción que no puedo cantar solo porque la grabé con alguien ahí… Mejor me quedo callado. Esta noche no. Es que me dan ganas de… ¡Ay Dios mío!”. Hablaba de Vivir lo nuestro y de la India.
Continuó con Qué precio tiene el cielo y Te conozco bien, que describió como uno de sus favoritos, que le cambió la vida.
No pudo faltar su versión de Preciosa, que se ha convertido en un himno de orgullo patrio en el que las voces se desgalillan en el “Yo te quiero, Puerto Rico” al tiempo que alguna bandera boricua ondea. Esta vez, la monoestrellada lucía en las pantallas sobre la tarima.
Marc Anthony hizo un aguaje de despedida con Mi gente de Héctor Lavoe, pero regresó para cantar dos temas más recientes, Tu amor me hace bien y Vivir mi vida. Un beso sobre la tarima, un gesto agradecimiento y asombro por la calidez de la respuesta y un adiós pusieron punto final al concierto que se presentará mañana por segunda ocasión.
Repertorio:
La gozadera
Valió la pena
Y hubo alguien
Hasta ayer
Flor pálida
Contra la corriente
Medley de baladas
Vivir lo nuestro
Qué precio tiene el cielo
Te conozco bien
Preciosa
Mi gente
Tu amor me hace bien
Vivir mi vida
Fuente
primerahora.com

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