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Miles de almas llenaron el estadio Hiram Bithorn durante la edición 32 del Día Nacional de la Zalsa.

El encuentro anual de los salseros volvió a reunir a unas 30,000 personas -de acuerdo al cifra estimada por los organizadores- en el estadio Hiram Bithorn, en Hato Rey, para gozar ayer de la trigésimo segunda edición del Día Nacional de la Zalsa, dedicada al cantante Gilberto Santa Rosa.
El peregrinaje salsero inició desde horas tempranas de la mañana. Hombres y mujeres entre jóvenes y adultos, muchos con los colores de la monoestrellada en sus vestimentas, gorras o sombreros, y cargando sillas, instrumentos o sombrillas, acudieron al llamado de la música que les llega desde el corazón hasta los pies.
El programa musical abrió con la plena de Plenéalo, poniendo el ritmo y el calor suficiente sobre la tarima para la cadencia salsera que se serviría hasta las 9:00 de la noche.
El Sabor de Nacho y Mickey Cora y la Cábala con las voces de Maelo Cora, Cheo Medina y Héctor Tricoche fueron las primeras agrupaciones en marcar la clave, mientras el público llenaba el área de la arena y el sol calentaba sin piedad.
Entre las decenas de banderas de Puerto Rico se observaron de otros países latinoamericanos, entre éstas la de Colombia, que levantaba Olga González, quien viajó desde Cali con otras nueve personas para asistir por vez primera a la cumbre de los “cocolos”.
“Escuchamos la radio por Internet y desde que escuchamos el anuncio dijimos: ‘Ésas son nuestras vacaciones’”, compartió la colombiana.
Pirulo y la Tribu se presentaron puntuales a su primera cita con el máximo evento salsero. A las 2:00 de la tarde el pegajoso tema Ya llegó marcó el inicio de una de las presentaciones que más expectación provocó de esta edición por representar a la nueva sangre del género.
Enérgico, simpático y cómodo desde el centro del escenario, Pirulo cantó y tocó los timbales –junto con otros siete músicos que sonaron como el doble- complaciendo a este exigente público con una selección de cinco temas, que se completaron con Mami qué tú quieres, Si la vida se me va, Lo mío es la salsa y Loco, pero feliz.
Todavía secándose el sudor después del “tremendo calentón” de la tarima, el artista compartió que se llegó a sentir como si fuera a enfrentarse al boxeador Floyd Mayweather Jr., por la presión que experimentó previo a su presentación. “Llevamos un año dándole y dándole, y esto fue como una pequeña graduación”, expresó tan feliz como su canción.
Roberto Rivera y la orquesta La Solución entró a su segunda experiencia en este escenario acompañándose ayer de Frankie Ruiz Jr., en dos de los cuatro temas que presentaron. Con su voz, “porque nunca voy a ser mi papa”, según reconoció el propio “Hijo de la Salsa”, cantó los éxitos La rueda y Salsa buena, populares en la voz de su progenitor, Frankie Ruiz.
La salsa romántica sonó fuerte en la voz de Ray de la Paz y su orquesta en tributo a Louie Ramírez. Todo se derrumbó y Estar enamorado es encabezaron la presentación previa a otra de las más esperadas del día, Raphy Leavitt y La Selecta.
La potencia musical de la agrupación se hizo sentir con Cositas que se olvidan, Provócame, Payaso y La cuna blanca. Un momento especial fue el reencuentro del cantante Tony Vega con la orquesta a la que entró a formar parte en 1978 después de cantar en todas las marquesinas de Carolina, recordó.
Así Vega volvió a cantar Cosquillita y Sheila Taína conquistando el aplauso del público. La Selecta cerró su exquisita participación con su más reciente canción, Cuarentona.
El programa anunciaba la primera entrega del Premio Estrella al cantante Gilberto Santa Rosa, cuando el programador de Z-93, Néstor Galán “El Búho”, alteró el orden para recibir en tarima al ex cantante de El Gran Combo de Puerto Rico, Charlie Aponte. 
“Tenía que venir a decir gracias, gracias, por ese cariño que han demostrado”, dijo sin dejar de anunciar que pronto presentará lo que trae como solista.
El momento para “El Caballero de la Salsa” llegó y él con su peculiar elegancia lo agradeció sin olvidarse al gestor del evento, el fenecido Pedro Arroyo, y a su madre, también fallecida Ana María Cortés. “Gracias por tantos años de tener en mi país casa y plaza… Y gracias a todos los países que he podido visitar gracias a este trabajo que me encanta y que ha sido mi vida por 40 años”, manifestó el cantante antes de unirse al maestro Louis García y la Orquesta del Día Nacional de la Zalsa para hablar en su mejor idioma, la salsa. A la orquesta se le unieron también los músicos que lo acompañan en su orquesta.
Comenzó recordando su tiempo en la orquesta de Willie Rosario con Cuando se canta bonito, seguido de un popurrí de sus éxitos como solista, con los que se dio el espacio para sonear, logrando los aplausos más sonados de la jornada. Amor mío no te vayas, Vivir sin ella, No quiero na regalao, Perdóname y Yo no te pido comprendieron el medley que dejó la sensación de que la fiesta volvía a comenzar.
Santa Rosa se despidió con un tema que nunca grabó pero no lo necesitó para que se convirtiera en uno de los himnos del evento, la plena del Día Nacional de la Zalsa, que cantó con todos los locutores de la emisora anfitriona en la tarima. De esa manera celebró con el público la trayectoria que hoy lo mantiene como una de las principales voces del género.
La Orquesta del Día Nacional terminaría la noche acompañada de Tito Allen, Sammy “El Rolo” González, Adalberto Santiago y Richie Ray & Bobby Cruz.
Fuente
Rosalina Marrero-Rodríguezprimera hora.com

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